Tartiflette gourmande

Me pongo en modo french. La receta es para hacerla de vez en cuando. Los de las dietas vale más que no sigáis leyendo, hoy tenemos dinamita entre las manos. Pero los que queréis dar un homenaje al reblochon de Savoie… ésta sería la fórmula para disfrutar del french-style. No os voy a dar la brasa con mil explicaciones sobre el reblochon, pinchando aquí encontraréis su historia y aplicaciones. He visto que hay gente que usa queso camembert o incluso brie… pero no es lo mismo, no es lo mismo y no me acaba de convencer. Lo he probado y queda mucho mejor con reblochon. No se hable más, vamos al asunto en cuestión. Las cantidades son para un molde desmontable de 16 cm de diámetro y necesitaremos papel de horno, que nos va a ir de perlas para no ensuciar nada el molde!

IMG_4932Ingredientes (para 4 personas)

  • 3 patatas grandes (si son nuevas mejor)
  • 2 cebollas tiernas medianas
  • 1 paquete de beicon (para los puristas: pinchar aquí) ahumado de 200 gr.
  • 100 ml de vino blanco
  • 1 reblochon de Savoie de 240 gr.
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • sal y pimienta
  • lechuga romana para acompañar

Empezamos preparando las patatas. Las pelamos y lavamos. Las cortamos en rodajas gorditas, de 1,5 cm aproximadamente. Las cocemos al vapor, a partir del minuto 20 las vigilamos, el ideal es que queden enteritas pero cocidas, para ello las vamos pinchando para comprobar que están en su punto. Cuando estén listas las salpimentamos y las reservamos tapadas para que no se enfríen en exceso.

Pelamos y cortamos la cebolla en rodajas. Las tiras de beicon las cortamos en trozos medianos.

Ahora en una sartén calentamos el aceite, echamos la cebolla, cuando esté algo reblandecida añadimos el beicon en trozos y le damos unas vueltas para que se fría y se dore un poco.

Vertemos el vino blanco sobre lo anterior y dejamos que el alcohol se evapore a fuego lento 5 minutos aproximadamente.

Preparamos el molde, lo forramos con el papel de horno, adaptándolo lo mejor posible y procurando que sobre papel por los bordes.

Y si os sobra mucho mucho, recortáis un poco alrededor.

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Precalentamos el horno a 200º, solo el gratinador.

Colocamos una tanda de patatas en la base del molde, repartimos por encima parte de la cebolla y el beicon, tapamos con otra tanda de patatas. Repetimos la operación hasta acabar con una última capa de patatas.

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Partimos el queso por la mitad longitudinalmente. Colocamos las dos mitades sobre la última capa de patatas, teniendo en cuenta que la corteza del queso quede tocando las patatas, esto es importante! que la idea es que el queso se derrita al gratinar y escurra entre las patatas.

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Lo metemos en el horno y esperamos a que el queso se dore, aquí hay que vigilar. Queremos dorar no achicharrar.

Sacamos el molde del horno y con cuidado abrimos el aro del molde, lo quitamos y nos aparecerá nuestra hermosa tartiflette lista para llevar a la mesa.

Resulta muy agradable acompañar con una ensalada de lechuga romana, simplemente aliñada con sal y aceite de oliva virgen extra.

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Y hala! a repartirla entre las fieras que estarán con los cuchillos en alto!

IMG_4939Ideal comerla recién hecha… pero admite golpe de microondas para recalentarla y repetir.

16 pensamientos en “Tartiflette gourmande

  1. Hooola
    Esta receta me la has rescatado del olvido, ya sabes en casa somos amantes de los quesos franceses y por supuesto ” au lait cru ” ….. Reblochon de Savoie en la nevera listo para usar….y yo el finde me salto todas las dietas 👏👏👏.
    Au revoir
    Un besito
    Lourdes

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  2. Te voy a contar una historieta. Lo primero es que estoy muy de acuerdo contigo en lo del Reblochon. Si no es Reblochon no es lo mismo. Es más, si no es Reblochon no es tartiflette. También estoy muy de acuerdo contigo en que no hayas utilizado natas. Eso tampoco es tartiflette. La historieta: cuando yo vivía en Francia, en la Région d’Isère, tuve la dicha de echarme un noviete de la Région de Savoie, vecina. Ambos éramos unos jovenzuelos pero el muchacho cocinaba a las mil maravillas y un día me preparó esta delicia y me enseñó a hacerla. Aquello se quedó en un romance de juventud que recuerdo con cariño y gracias al que aprendí mucho más francés del que había aprendido después de 4 años en el Institut Français todos los martes y jueves de 4 a 5. Y además del cariño me quedó el recetón que importé a mi familia cuando volví a España y que es un favorito de todos los que se sientan a mi mesa. Por aquel entonces el Reblochon sólo se encontraba en el Gourmet del Corte Inglés, y a qué precios! Ahora es mucho más fácil así que el homenaje es más frecuente. Yo no pienso en las calorías cuando me lo como. Me imagino que soy un pastor en medio de las montañas y pa dentro. Ah! Lo que te iba a decir que se me va el santo al cielo: Christophe, que así se llamaba el petit ami, me insistió mucho en que el queso se coloca justo al revés de como lo has puesto tú. Con la corteza hacia arriba y la parte tierna del queso tocando las patatas. Te propongo algo: la próxima vez que lo prepares hazlo como lo hago yo (también tengo la receta en el blog), y yo lo haré como lo haces tú. A ver qué diferencias encontramos si es que las hay.
    Besos grandes y gracias por aguantarme este rato de historieta de abuela.

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    • Oioioioio a mi las historias de petits amies me gustan un montón! Lo más gracioso del tema es que a mi me pasó algo parecido con esta receta, mi mentor culinario de la tartiflette fue la grand-merè de una compañera francesa de colegio, con la que mantuve la amistad pasada esa etapa. Era encantador ir a comer a su casa, tan sofisticada que te morías de envidia, contaba unas historias sobre la II Guerra de lo más interesante y aventurero. En su casa probé por primera vez el reblochon y la tartiflette . Curiosamente hizo hincapié en el detalle de la colocación del queso!
      Vamos a hacer el intercambio de modalidades y a ver qué tal, la siguiente TRTFLTT la corteza de reblochon bocarriba!
      Lo que nunca me cuadró era su apellido, Quinquis.
      Eran de Finisterè en Bretagne, y allí son muy…de aquella manera!
      Y más más historias de abuela, que molan.

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      • Jajaja, ya he leído que has visto mi tartiflette. Sabes quién era el noviete que me enseñó a hacerla? El hermano gemelo de mi amiga! Claro, pasaba tanto tiempo con ella, que al final su familia acabó siendo mi “familia”…
        No le volví a ver hasta el bautizo (civil, muy francés) de mi ahijada. Le dije que seguía haciendo su tartiflette y le hizo mucha ilusión.
        Si le vuelvo a ver algún día le diré que existen otras versiones con el queso al revés!
        Yo tu versión la haré cuando vaya a España por Navidades porque aquí en Texas el Reblochon se encuentra, pero a unos precios que me dan ganas de ponérmelo de tiara en vez de comérmelo.

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