Torrijas de leche, canela, limón y anís

Colaboro a la inundación de torrijas en la red. Es Cuaresma y me uno a la marea de recetas clásicas en estas fechas cercanas a la Semana Santa. Hay montones de variaciones en torno a las torrijas, pero si pienso en lo que más me apetece, son las de sota, caballo y rey… o sea, las típicas. El pan ideal para hacerlas, en mi modesta opinión, es el de Viena, pero tampoco quedan mal con la barra correosa del día anterior. Eso sí, la barra de Viena admite más remojo con leche que la de pan normal. El punto peliagudo es que absorban la leche aromatizada en la cantidad justa para no romperse al pasarlas por el huevo batido y luego la fritura.

IMG_6357Ingredientes

  • 1 barra de pan de Viena (o pan del día anterior)
  • 3/4 de litro de leche (entera o semi-desnatada o desnatada)
  • la piel de un limón
  • 1 palo de canela
  • 2 cucharadas soperas de azúcar
  • 2 ó 3 huevos batidos para rebozar
  • aceite de oliva suave, para freír.
  • licor de anís (el de El Mono, un clásico)
  • azúcar para espolvorear al final las torrijas

Comenzamos poniendo en un cazo la leche, la piel del limón, el palo de canela y las 2 cucharadas de azúcar. Lo calentamos y cuando arranque el hervor lo retiramos del fuego, tapamos el cazo y lo dejamos reposar (infusión infusión, que ahora se dice infusionar!) y dejamos que se temple un poquillo. Después, retiramos el palo de canela y la piel del limón

Mientras la leche reposa-infusiona, cortamos la barra de pan en rebanadas alargadas. Así nos salen menos… pero más grandiosas! Las colocamos extendidas en una fuente o platos.

Y ahora con calma, vertemos una tanda de leche por encima de las rebanadas. Cuando hayan absorbido la primera tanda de leche, vertemos otra tanda de leche. Si el pan es de Viena chupará leche como un bebé tragón, si es pan normal hay que ir con más cuidadín para que luego no se nos deshaga. Aquí sentido común, si vemos que admiten más leche, pues le añadimos, si las rebanadas están ahítas de leche, las dejamos tranquilas que reposen mientras preparamos el siguiente paso.

Batimos los huevos en un plato hondo.

En una sartén grande ponemos aceite y lo calentamos. Vamos pasando por el huevo batido las rebanadas remojadas en leche, con cuidado. Las freímos ayudándonos de una espumadera y una espátula de madera (o algo parecido), el fuego es mejor que este medio-bajo. Cuando estén doradas de un lado les damos la vuelta y que se doren del otro. Las sacamos y las dejamos sobre papel de cocina absorbente. Este momento fritura es lento, no se doran al momento, recordemos que el fuego lo tenemos suave para no achicharrarlas de golpe.

Cuando ya estén todas las rebanadas fritas, las espolvoreamos con azúcar abundante  y luego las rociamos con gotas o chorrito de anís (y si estamos con la vena ortodoxa nos limitamos a espolvorearlas con canela mezclada con azúcar y pasamos de echar anís).

Bueno, ya hemos cumplido con la tradición de las torrijas por Cuaresma, aunque la verdad es que las hacemos cualquier día del año en el que nos entran ganitas de pan dulce, blandito, aromatizado, rebozadito y frito.

IMG_6349Las torrijas que veis en la foto estaban adjudicadas a todo aquel que iba entrando en la cocina por riguroso orden de aparición. Vamos, que todas tenían dueño!

16 pensamientos en “Torrijas de leche, canela, limón y anís

  1. Las torrijas, debería intentarlo, no sé hacerlas ni tampoco es típico de aquí, y eso que mi padre era manchego, pero nos cocinaba muy poco sobre su tierra, por lo que tendré que aprender de vosotros, lo sé, es fácil, pero cuando llega Semana Santa es típico en casa hacer nuestra repostería que se me olvida siempre, y sí, la red estará llena cosa que me gusta y me lo recuerda. Lo apuntoooo!
    Besos

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  2. Bon día MARISA
    Sí señor, me encantan las torrijas y las de toda la vida, aunque en casa de niña las hacía mi abuela y era para aprovechar el pan del día anterior, las comíamos en cualquier época, a la pregunta…queréis torrijas? ya estábamos todas ahí esperando porque en casa se comían calientes. Lo del pan de Viena habrá que probar.
    Bueno, que me han entrado ganas igual las hago el viernes que es cuando empiezo a ser mala ( tú sabes ).
    El sábado aquí toca crema catalana ( benditas tradiciones )
    Un besito
    Lourdes

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    • Me alegro que te haya entrado el gusanillo! Recién hechas son la mejor forma de tastarlas. El pan de Viena ayuda a manejarlas bien, no da mucha opción a que se nos rompan si lo empapamos poco a poco. Y mucho me temo que con esa crema de Sant Josep… van a cantar los ángeles, sip!
      Besoss 😉 🙂

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  3. Como no sé freír sin auxilio de los bomberos, me tengo que resignar a las que compro por ahí. Sin tanto amor, y de ahora en adelante, además sin leche, es decirse: una eme. Hoy he visto torrijas de moscatel en una tienda y no las he comprado porque me niego a comprar los domingos nada que no sea el periódico o el pan, pero mañana si siguen ahí…

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    • Pobrecica mía, lo del tema de la leche es una lata! Ya sé que a ti lo que suene a fritura te pone hostil… pero hay cosillas que tienen que pasar por el aro del suplicio fritanguita!… y oye si es con moscatel, por lo menos han tenido anestesia.

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